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En la playa cercana al Parque Nacional Corcovado innumerables cangrejos ermitaños hacen estremecer la arena desde lejos. Cuando te acercas se quedan inmóviles dentro de su caparazón alquilado. Éste estaba deseando que me largara de allí y lo dejase tranquilo (se encerró una decena de veces en la conchita), y es que los fotógrafos de macro somos un poco pelmas con los bichos.
En el borde de un camino del bosque, inmóvil, con los mismos colores que el tronco donde estaba situada y con un suave camuflaje de verdes y rosas sutiles que la enmascaraban aún más, Ana descubrió esta Bocaracá (Bothriechis schlegelii). Estuvmos haciéndole fotos de lado (de frente no solo estaba difícil por el terraplén de barro sino que no le aguantábamos el tipo). Es una depredadora al acecho que puede pasar días esperando que se le acerque una rana o una anola (Norops spp) o incluso aves. Es una serpiente con un veneno muy potente y hemos leído que cada año mueren de 3 a 6 personas a causa de ella en Costa Rica. Lo más curioso de esta foto para mi es su falta de vistosidad. A pesar de que el sujeto está cerca, aislado con un fondo oscuro y no está mal enfocado no llega a causar una sensación de presencia imponente ni nada de eso, debido precísamente a su perfecta armonía con los colores del ambiente. Si os fijáis, la rama y su piel tienen el mismo juego de tonalidades difusas, con manchas más rojizas, más verdosas... dentro de un color apagado perfectamente mimético. Por eso admiro a Ana que la descubrió y compadezco a la rana o al pequeño reptil que pase cerca. Curiosamente, esta misma especie tiene una variedad amarillo resplandeciente: la Oropel. Qué curiosa es la evolución. (Tamaño de pantalla si pulsas la foto)
Saliendo un momento de las sombras de los árboles y acercándose a la playa a tomar el sol esta iguana se quedó inmóvil sobre un tronco en el borde del bosque.

Aunque a los ticos no les llamen la atención por ser muy abundantes y fáciles de ver, estuvimos fascinados con las corta-hojas. (Tamaño fondo de pantalla al pulsar)

Uno de las citas más esperadas y gratas en la vertiente Caribe estaba concertada con las ranitas dardo rojas (que nuestro tiempo ha llamado "Blue Jeans" por sus patas azules). Aqui pongo además una foto de Ana que se entusiasmó persiguiéndolas al alba varios días analizando sus costumbres de cortejo. Pulsa para tamaño fondo de pantalla