

Esta vez ya no en la ciudad, sino tomando un baño en el campo. El gorrión y la gorriona disfrutando de uno de sus escasos finales de invierno, bañándose rodeados de piedras, eneas y ranas. Y yo escondido un buen rato solo para verles. Qué especie de voyeur estoy hecho.
2 comentarios:
Estás hecho un "pajarasta"... je, je.
Pues como todo pajarero que se precie sabe, acercarse a los gorriones fuera de las ciudades es labor harto difícil... son más esquivos y "mosqueones" que cualquiera otro passeriforme de los que frecuentan nuestros comederos.
Yo, de hecho, no atesoro todavía ninguna de gorrión "decente" entre mis miriadas de fotos "avícolas".
Que frio ! van a coger una cistitis ! ;-)
São muito queridos estes pássaros.Bons momentos e muito bem apanhados.
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